La tradicional foto de los novios cortando una enorme tarta de varios pisos es cada día más difícil de ver. La tarta de boda está constantemente en innovación, y ya casi no se ven los clásicos pasteles de pisos con una pareja acaramelada en la cima. Los novios de hoy quieren un postre único y personalizado que marque la diferencia con otras bodas, por lo que cada vez es más habitual servir pequeños postres individuales aportando más juego a la creatividad de novios y reposteros. El arte de la repostería ha experimentado una gran evolución en el ámbito nupcial y muchas parejas ofrecen pequeños caprichos dulces para que los invitados puedan disfrutar de varias y suculentas opciones. Por ejemplo, Ricardo del restaurante Aretxondo de Galdakao, nos propone un delicioso y exquisito "Bizcocho moscovado con lámina de caramelo de miel, trufa de café y crue de cacao". Es un postre en el que encajan a la perfección sabores como: el cacao, la miel, el azúcar moscovado, el café e, incluso, el yogur griego. Toda una verdadera conjunción de sabores, en los que cada uno de ellos sorprende con su diferente textura. Delicioso.
Pero… ¡el pastel nupcial hay que probarlo!
Pero, ¿por qué renunciar a la tradicional tarta nupcial? Las últimas tendencias culinarias no están en absoluto reñidas con este típico y tradicional pastel. De hecho, la última moda en cuestión de tartas de boda aboga por los pasteles cupcakes, elaborados a base de pequeños pastelitos o magdalenas, típicamente americanos, donde la estética y el diseño son todo un arte. Pero no hace falta irse tan lejos y es que aquí mismo MarDulce crea tartas que lucen tan bien como saben. Sus suaves bizcochos y rellenos van acompañados de una maravillosa decoración hecha en fondant (pasta de azúcar), chocolate o mazapán. Deliciosa para la vista y para el paladar, ya que todo se puede comer y dejará sin palabras a vuestros invitados porque la imagen de la tarta adquiere tanta importancia como los sabores que esconde.
Y en paralelo a la tarta nupcial, tenemos varias propuestas dulces para ofrecer a nuestros invitados a la hora de los cafés y el baile, por ejemplo, trufas, bombones o lo más chic del momento: los míticos y glamurosos "Macarons" franceses, atractivas galletas de colores y rellenas con una deliciosa pasta. Pueden ser de chocolate, pistacho, fresa, moras, caramelo, café... Su gran variedad de sabores y colores hace que se conviertan en un complemento dulce especialmente vistoso y colorido. Además esta opción nos permite jugar con los colores y hacer guiños personales, si queremos simbolizar con ellos banderas, colores de equipos o enseñas que tengan un especial significado.